Reseña: Lo Bueno lo Malo y lo Feo del Taxismo en Bogotá

Con la amenaza de un paro de taxis ciñéndose una vez más sobre nuestra ciudad nos pareció una buena idea hacer nuestra primera reseña sobre el nuevo libro de Álvaro Rodríguez y Jorge Acevedo sobre el taxismo en Bogotá titulado “Taxi: el modo olvidado de la movilidad en Bogotá.” De antemano está super recomendada su lectura.

Lo Bueno

Este libro ofrece una primera aproximación para expertos y ciudadanos por igual al fenómeno del taxismo. El cuadro que pinta es desalentador: el taxi es un medio de transporte inusualmente barato y rentable (en comparación con otros países) a costa de la ciudad, los usuarios y los conductores. Algunos datos bastan para ilustrar este fenómeno:

  • Cuando se congeló el número de taxis que podían operar en Bogotá en 1993 había 36.000 hoy hay 51.000. Nadie puede ofrecer una explicación sensata a cómo entraron
  • Hoy en día hay 59.000 taxistas que en promedio trabajan 14 horas diarias
  • En promedio los taxis ocupan el 32% de la malla vial de Bogotá
  • El derecho a operar un taxi o “cupo” en 2010 valía 58 millones (hoy vale alrededor de 75) si se toma desde 2004 el cupo aumenta de precio alrededor de un 20% anual
  • Alrededor del 5% de los viajes diarios en Bogotá se hace en Taxi
  • Un taxista gana en promedio 1.325.000 pesos mensuales
  • Los taxis bogotanos a pesar de ser menos que en Ciudad de Mexico, contaminan más
  • Alrededor del 25% de los accidentes de tránsito involucran a un taxi

Cada uno de estos puntos amerita una profundización cuidadosa pero el mensaje que deja el libro, como lo dejan muchos estudios a profundidad del funcionamiento de Bogotá, es que con un estado frágil, titubeante y lento hay un espacio gigantesco para que privados avivatos hagan su agosto a costa de la ciudad.

 Quizás el ejemplo que mejor ilustra esto es el hecho de que la Secretaría de Movilidad se haya lavado las manos de sancionar a los conductores y propietarios de los vehículos que ofrecen un mal servicio. Hoy en día no hay ningún mecanismo para darle al distrito una queja de un conductor que cobró de más o que cometió cualquier falta contra el usuario. La Secretaría se lava las manos y dice que es responsabilidad de la empresa, pero la empresa gana plata  por tener a más taxis afiliados luego no tiene ningún incentivo para sancionarlos. ¿Resultado? El libertinaje para los taxistas y el abandono total para la ciudad.

 Lo Malo

Aunque el esfuerzo de Rodríguez y Acevedo en mapear y dar a entender los lectores el sistema de taxis en Bogotá es admirable, es inaudito que nunca se haya hecho por parte del distrito un estudio a fondo del taxismo en Bogotá. Como consecuencia el congelamiento de la flota de taxis en 1993 se hizo al ojo, la medida del pico y placa se tomó a ojo y cualquier política relativa a taxis se ha hecho siempre a ojo. El fenómeno del taxismo hace tiempos está fuera de control pero el primer requisito para que el distrito retome el control es que se moleste en estudiarlo y entenderlo.

 Lo Feo

 A pesar que el libro discute a profundidad la forma en que se realizó la encuesta de la cual sale mucha de la información que se utiliza, hay datos que cambian a lo largo del libro, que están demasiado lejos de los oficiales o que simplemente parecen extraños. Estos detalles, aunque pequeños, a veces logran desconcertar al lector.

Datos que cambian:

  • En algunos puntos del libro se dice que en Bogotá hay 50.000 taxis y en otros que hay o 51.000. ¿Cuál cifra es la correcta? ¿ O no se sabe?

Datos sumamente diferentes a otras fuentes

  • Los taxis hacen 1.1 millón de viajes al día según el libro y 350.000 según la Encuesta de Movilidad
  • Según el boletín de 2010 del Observatorio de Movilidad de la Cámara de Comercio los taxis están involucrados en el 15% de los accidentes de transito, según el libro (con fuente el Fondo de Prevención Vial) están en alrededor de 25%

Datos extraños

  • El libro dice qué hay 59.000 conductores para 51.000 vehículos, según lo cual solo un 15% de los taxis en Bogotá trabajarían en doble turno. Eso no se ajusta a la impresión (así sea anecdótica) que da hablar con los taxistas, según la cual la mayoría de los vehículos operan en doble turno.

5 comentarios en “Reseña: Lo Bueno lo Malo y lo Feo del Taxismo en Bogotá

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