La lucha por los Parques: del Bósforo a Bogotá

Por: Diego Laserna @dglaserna

Tal vez algunos de ustedes hayan oído de las protestas en Estambul la semana pasada. Tal vez otros no. Tal vez a la mayoría se les haya olvidado. Al fin y al cabo ¿qué tiene de interesante una protesta más?

Bueno, pues lo inusual de lo que pasó en Turquía la semana pasada es que las protestas no arrancaron porque la policía asesinó un joven o porque el gobierno se robó las elecciones. Las manifestaciones más grandes que este país ha tenido en décadas estallaron porque el gobierno quiere reemplazar un parque (uno de los pocos que hay, de hecho) por un centro comercial y un montón de gente joven al ver que empezaban a talar los árboles se les atravesó y dijo que ni puel putas.

Pero lo clave del asunto es que esa gente no se rebotó sólo por el parque sino porque el parque es un símbolo de lo público, lo comunitario, lo democrático que está bajo ataque de un gobierno cada vez más mercantilizado y autoritario. Por defender esa idea y no sólo un parche de pasto con árboles es que cientos de manifestantes acabaron en la cárcel.

Mientras tanto en Bogotá…

Si aceptamos la teoría que parecen sugerir los jóvenes turcos, que una ciudad con parques es más democrática, tendríamos que suspirar hondo por la triste suerte de Bogotá.

Los parques son uno de los únicos espacios en una ciudad donde las personas se pueden alejar del humo y el ruido, donde pueden hacer deporte, leer o disfrutar en familia. En un parque todos somos iguales, sin importar nuestra edad, nivel social o género y por eso son importantes. Sin embargo en Bogotá han sido ignorados por años.

Curiosamente por los mismos días de las protestas en el parque Gezi en Estambul, vecinos del Parque Simon Bolívar en Bogotá denunciaron que en una pirueta de esas que hace de vez en cuando el alcalde Petro, el nuevo POT convierte un lote de 26 hectáreas aledaño al parque y que fue reservado hace 31 años para ampliarlo, en parte de la renovación del Centro Administrativo Nacional (CAN).  Es decir, que uno de los pocos espacios disponibles en Bogotá para ayudar a aliviar la escasez de parques en nuestra ciudad, será destinado a vivienda y edificios públicos.

Gran resbalón para una Bogotá que hoy tiene 4.1 m2 de zonas verdes efectivas por habitante, cuando el mínimo según la Organización Mundial de la Salud es de 9. Inclusive la Estambul donde los enfurecidos jóvenes retan con palos al gobierno tiene 6.4m2 de zonas verdes por habitante, un 50% más que Bogotá.

Como ya lo discutimos en un artículo anterior, en Bogotá ante la escasez de parques cientos de miles de personas se ven obligadas a deambular como zombies en los centros comerciales los fines de semana.

¿ Y cómo recuperar el terreno perdido ?

Si comprendemos el valor en términos democráticos  de los parques y estamos dispuestos a pelear por ellos, debemos trazar un plan de cómo Bogotá puede recuperar el terreno perdido. Sugiero 4 caminos.

1. No dejar perder lo ganado

Bogotá no tiene muchos parques ni muchos terrenos reservados para parques nuevos, los parques actuales y los terrenos que se han guardado para los nuevos deben ser intocables. Nos debemos movilizar y presionar a los políticos para garantizarlo. De hecho en el caso del lote junto al Simón Bolívar, la administración distrital no debía quejarse que está abandonado sino moverse para comprarlo y adecuarlo. Esta pelea no se debía tener que dar contra un Alcalde que dice querer construir una ciudad que enfrenta el cambio climático.

2.  Escarbar dónde caben más

Hace unos días salió una noticia en el New York Times donde explican la iniciativa de Nueva York, San Francisco y otras ciudades para transformar en parques espacios desperdiciados dentro de la ciudad como parqueaderos, basureros y lotes desocupados. En Bogotá se podría contratar una consultoría para identificar estos espacios y avanzar con determinación a transformarlos.

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3. Integrar los Cerros Orientales a la vida de la ciudad

Los cerros orientales son uno de los lujos más grandes que tenemos los bogotanos y quizás lo único que nos mantiene vivos en la pelea contra el diesel, pero los cerros no pueden seguir siendo la frontera de la ciudad. Ver los cerros como algo intocable es lo que permite que poco a poco sean invadidos por viviendas de todos los estratos y por toda clase de atracadores. Es hora de que la administración distrital tome la iniciativa para crear un parque en los cerros orientales que los preserve como una fuente de oxígeno para la ciudad pero que permita que los bogotanos nos los podamos gozar. La popularidad de las quebradas de las Delicias y la Vieja demuestra lo ansiosos que estamos los bogotanos por disfrutar este espacio y la arquitecta Diana Wiesner ya ha avanzado bastante en el diseño de lo que se podría hacer.

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Imagen tomada de dianawiesner.com

4. Negociar con los clubes sociales

El único camino que permitirá que a largo plazo zonas céntricas de Bogotá tengan acceso a parques es sin duda el más complejo de todos, pero no por eso se debe abandonar.

Como lo muestra claramente el siguiente mapa, los tres parches verdes más grandes del norte y occidente de Bogotá son clubes privados, específicamente campos de golf  cuyo acceso está restringido a selectos grupos de personas adineradas.  El distrito debe hacer hasta lo imposible por negociar con estos clubes un acuerdo mediante el cual se les garantice poder reconstruir sus canchas en los suburbios y que las actuales canchas se transformen en parques públicos. No es mucho pedir que los golfistas salgan de Bogotá a  jugar a cambio de que la ciudad adquiera tres pulmones de enorme impacto para la vida de cientos de miles de bogotanos ¿o si?

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Los jóvenes de Estambul nos dejaron una importante lección la semana pasada:  los parques nunca serán una prioridad si la ciudadanía no siente que son un elemento esencial para la vida digna y democrática en una ciudad y está dispuesta a luchar por ellos.

¿En Bogotá lo sentimos? ¿Cuándo los vamos a empezar a reclamar?

6 comentarios en “La lucha por los Parques: del Bósforo a Bogotá

  • NUEVAMENTE TOCARON UN TEMA MUY IMPORTANTE PARA NOSOTROS LOS BOGOTANOS Y QUE ESTOY SEGURO, SERÁ TEMA PARA OTRAS CIUDADES COLOMBIANAS.

    CUALQUIER COSA QUE PODAMOS HACER POR NUESTROS PARQUES DEBEMOS HACERLA, PORQUE BIEN LO HAN DICHO USTEDES “CON MAS PARQUES HABRÁ MAS DEMOCRACIA”.

    GRACIAS POR DARNOS LA OPORTUNIDAD DE REFLEXIONAR SOBRE ESTOS TEMAS, QUE PARECE SER SE NOS HA OLVIDADO, SIN PENSAR LO INDISPENSABLE QUE ES EL TENER PARQUES EN DONDE PODAMOS HUIR DE LA AGITADA CIUDAD MODERNA.

  • Gracias por pensar en algo que nos conviene a todos. Sentimos la necesidad pero no luchamos lo suficiente. Hay que hacerlo ya antes que sea tarde.

  • Diego excelente artículo. Creo que es un asunto que requiere una acción inmediata de la ciudadanía. Añadiría a los “parches verdes” la Escuela de Policía General Santander, la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba y la Escuela de Caballería. Cuál es la necesidad de que estos centros de instrucción militar y policial se encuentren dentro del perímetro urbano? Este es un fenómeno bastante atípico frente a otras grandes ciudades en el mundo. Será que en un escenario de pos-conflicto podemos generar este debate?

    PD: Un par de artículos recientes sobre los parques y la calidad de vida en una ciudad…
    http://bit.ly/12FVX0G
    http://bit.ly/12FXqUK

  • Gracias Mauricio, Clara y Javier. Me alegra encontrar otras personas que se preocupen por el tema. En cuanto a la idea de hacer lo posible por incorporar los espacios verdes de las bases militares a los parques, es una gran idea pero creo que aun más dificil de llevar acabo que la de los clubes privados. Sin embargo creo que hay que mirar si se puede avanzar con ellos, de hecho ni siquiera se tendría que esperar al posconflicto. Con que haya voluntad de la Alcaldía basta.

  • Interesante artículo, lastimosamente en esta ciudad la mayoría de veces hay que tomar las vías de hecho como las protestas para ser escuchados o para defender el bien común, considero que el planteamiento del nuevo POT intentaba generar espacios verdes en la cuidad, creo que estos planes de ordenamiento deberían tener como prioridad el beneficio común. Si bien es loable la idea de recuperar estos espacios verdes que pertenecen a privados, también hay que pensar a futuro para poder garantizar la creación de más espacios públicos/verdes amparados por los planes de ordenamiento que lleguen a plantearse para nuestra ciudad.

  • Le agregaría a “no dejar perder lo ganado”, fomentar que los habitantes de Bogotá se apropien de los parques. Hace poco hablaba con alguien de Pereira de por qué las personas prefieren ir a un centro comercial que a un parque, la conclusión era que el problema no es el centro comercial, el reto es cómo hacer más atractivos los parques.

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