Los Centros Comerciales y el Autismo de Bogotá

Centro Comercial Gran Estación

Centro Comercial Gran Estación

Por: Diego Laserna @DgLaserna

Uno de los cambios más dramáticos que ha tenido Bogotá durante los últimos años ha sido el vertiginoso crecimiento en el número de centros comerciales alrededor de la ciudad y su masiva acogida entre los ciudadanos. Desafortunadamente, el  éxito de estos establecimientos es proporcional al fracaso de la ciudad en proveer espacios públicos seguros y de buena calidad y éste hecho tiene consecuencias profundas sobre la vida de los bogotanos.

Treinta y seis años después de la fundación de Unicentro, el primer centro comercial moderno de la ciudad, es hora que comencemos a evaluar las consecuencias tanto sociales como urbanísticas de la multiplicación de estos espacios y la posición que debe adoptar el distrito al respecto.

Los centros comerciales comenzaron como un espacio exclusivo para las élites bogotanas hasta que en 1986 se inauguró el Centro Comercial Ciudad Tunal y se empezaron a propagar por el occidente y el sur de la ciudad. Hoy, basta ir a Plaza de las Américas o Centro Mayor un fin de semana para confirmar que los centros comerciales se han vuelto espacios de entretenimiento y de consumo para la mayoría de las familias bogotanas, no sólo los ricos.

Sin embargo, es precisamente esa afluencia masiva de los bogotanos a los centros comerciales la que nos debe llevar a una reflexión profunda ¿de verdad a los bogotanos nos gustan  tanto los centros comerciales o son simplemente lo más cercano a un espacio de esparcimiento seguro que tenemos? ¿La gente prefiere encerrarse a comprar que salir al parque a hacer deporte o simplemente no hay parques que atraigan a la gente?

Un dato es suficiente para ilustrar la disparidad en esta competencia: hoy en día hay por lo menos treinta centros comerciales que se merezcan ese título en Bogotá, mientras apenas hay dos

Grandes Parques en Bogotá vs. Centros Comerciales Representativos

Grandes Parques en Bogotá vs. Centros Comerciales Representativos. Combo2600

parques públicos (Tunal y Simon Bolívar) que puedan manejar un volumen de gente similar al de un centro comercial (Ciudad Tunal recibe 120.000 personas por fin de semana y ni siquiera es uno de los más grandes). Además, la enorme concurrencia de la ciclovía sugiere que de haber espacios exteriores para hacer deporte y entretenerse en familia, la gente los utilizaría.

Aunque los centros comerciales se beneficien de su similitud con los espacios públicos, no lo son y cualquiera que mire con cuidado notará unas diferencias de envergadura. Quizás la más importante es que allí, por ser espacios privados, no aplican de la misma forma los derechos a la libre expresión y a la libre circulación. Por ejemplo, un centro comercial tiene total discrecionalidad para negarle la entrada a un político que está haciendo campaña y permitírselo a otro, lo cual, además de ser injusto, proporciona a los visitantes una visión distorsionada de la sociedad. Asimismo, tiene la discrecionalidad para negarle la entrada a un transexual o a un skinhead si cree que su presencia puede molestar a algunos de los clientes.

Por ende, aunque no sean 100% conscientes de ello, las familias que pasan largos periodos de tiempo en un centro comercial están interactuando en un medio que ha sido convenientemente “filtrado” por la administración. Ahora, precisamente es por el hecho de no encontrarse gamines ni evangelizadores, ni protestas estudiantiles que muchas familias prefieren el centro comercial y aunque eso sea taparse los ojos ante la realidad nacional, no está necesariamente mal si es sólo por un rato.

Pero una sociedad donde la mayoría de “espacios públicos” son centros comerciales implica que muchas personas están aisladas durante largos periodos de ideas, de personas y de realidades que pesan de manera importante en la sociedad por fuera del centro comercial. ¿Cómo podemos pretender cambiar nuestra sociedad para bien si cada vez más personas están optando por dejar de verla?  ¿No es un requisito esencial del progreso, el autoconocimiento? Lo más importante del verdadero espacio público es que allí no se puede excluir a nadie y aunque sea por sólo un momento, ahí nos encontramos todos los bogotanos como iguales.

En conclusión, aunque los centros comerciales se hayan popularizado y sean un símbolo del aumento en la capacidad de consumo de los bogotanos, su multiplicación sin una oferta proporcional de espacios verdaderamente públicos puede crear una sociedad autista. La gente que quiera ir a un centro comercial debe poder hacerlo pero la que simplemente quiera compartir tiempo y entretenerse con su familia debe tener un parque público seguro y de excelente calidad a su disposición. Sólo así se crean los cimientos para una sociedad verdaderamente democrática y consciente de sí misma.

Diego Laserna – Combo 2600

4 comentarios en “Los Centros Comerciales y el Autismo de Bogotá

  • Es interesante la reflexión que se plantea en este post, puesto que la deficiencia de un sistema de espacio público de calidad (es decir, seguro, amable, activo, diverso) ha generado una ciudad que tiende a encerrarse en sí misma. Creo que este fenómeno es mucho mas grave en los sectores residenciales, que han generado solo conjuntos cerrados en donde el espacio público es un elemento residual y genera una ciudad sin actividad, solo rejas y porterías con vigilantes desconfiados. Creo que el fenómeno del Centro Comercial hay que verlo asociado a la evolución de la plaza pública, el lugar de encuentro, comercio, intercambio e interacción social. Si bien es cierto que es excluyente, creo que las actividades y los intereses que desarrolla un ciudadano en un centro comercial son distintas a las que puede encontrar en un parque. son dos usos completamente distintos, y sin embargo, complementarios. Existe una categoría que es muy interesante de analizar que son los “Centros comerciales de cielo abierto”, o mejor definidas como centralidades urbanas de comercio, que son esas calles que se consolidan como zonas muy activas de comercio sin dejar de ser espacio público (p. ej. El Restrepo, Chapinero, el 20 de julio, La Estrada, etc), en donde se generan centros de actividad mucho mas diversa e incluyente. Esto es perfectamente tema de otro post. muy buen espacio, espero que lo actualicen pronto.

    • Grs por el comentario Camilo. Evidentemente el crecimiento tambien vertiginoso de los conjuntos cerrados presenta muchos de los mismos problemas que la propagacion de los centros comerciales y la falta de creacion de espacios verdaderamente publicos. Pero creo que el punto de tratabamos de subrayar es que los centros comerciales no siempre son complementarios a los parques y que muchas de las actividades que la gente quisiera hacer en los parques (como por ejemplo comer helado, pasear con los niños o los abuelos, encontrarse con los vecinos, etc) las tiene que hacer en los centros comerciales. Este problema como ud lo subraya desaparece en los centros de comercio. Si la ciudad logrará volver estos espacios atractivos y seguros tendrían muchas de las ventajas de un centro comercial y las de un espacio público. Espero regrese, tendremos como minimo un artículo semanal.

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