Kafka, las VIP y la DIAN

Por: Diego Laserna @lasernabogota

Desde hace ya bastantes años cuando Jane Jacobs se puso de moda, los urbanistas del mundo están de acuerdo que la mezcla de usos es positiva para las ciudades, básicamente por dos razones poderosas.

La primera es que le facilita la vida a la gente. Si en un barrio además de viviendas hay comercio y uno quiere comprar un helado a las 8 de la noche no necesita coger un taxi o un bus durante 15 minutos para ir a una tienda sino que la tiene al lado de la casa. Si en el mismo barrio además de viviendas y comercio, también hay oficinas, es posible que muchos de los vecinos del barrio no tengan que usar un carro o moto durante horas para ir a trabajar sino que pueden irse caminando o en bicicleta. Eso mejora la calidad de vida de la gente del barrio pero también la de los habitantes de toda la ciudad porque hay menos trancón, menos chichonera y menos humo.

La segunda razón es que como la gente está en la casa, en la oficina y en el comercio en distintos horarios, tener una mezcla de usos en un barrio hace que haya gente a todas horas en la calle. Sea porque están llegando al trabajo, recibiendo la mercancía, yendo a recoger a los niños del bus del colegio o a echarse una cerveza. Eso hace que la calle no esté sola ni a las 6 de la mañana ni a las 9 de la noche y que por lo tanto sea más segura para los residentes, los oficinistas, los comerciantes, etc.

Por supuesto hay usos como la industria pesada y las actividades de alto impacto (prostitución o discotecas) que deben estar separadas de los usos residenciales pero, en general, la mezcla de usos mejora la calidad de vida de todos.

De hecho, la mezcla de usos es tan normal en Bogotá que a veces ni siquiera nos damos cuenta lo valiosa que es. Desde Chicó hasta Bilbao y desde Molinos hasta el Siete de Agosto si uno quiere comprar una empanada o una aspirina a las 10 de la noche, hay un sitio a no más de una cuadra donde puede hacerlo. Sin embargo, también hay barrios donde se ven los problemas derivados de la falta de mezcla de usos. Por ejemplo como en el centro no hay casi vivienda y los oficinistas se van después de las 6 de la tarde, caminar por una zona como las Nieves a las 10 de la noche es miedoso. Por otro lado, en un barrio como Santa Ana a uno le puede tocar caminar 20 minutos para poder comprar  un cigarrillo o un Bombonbum porque no hay nada de comercio.

La Puñalada a la Vivienda de Interés Social

Hace algunos años para promover la construcción de vivienda de interés social y prioritario se les dieron dos beneficios tributarios a los constructores que desarrollaran esa clase de proyectos. El primero es que no les cobran impuesto de renta a las utilidades del proyecto y el segundo es que les devuelven el IVA que pagaron en la adquisición de materiales de construcción. Sin embargo, como lo confirma  la DIAN, solo se les dan estos beneficios a los constructores si construyen exclusivamente vivienda de interés social (VIP o VIS), no comercio. Por lo tanto, desarrollos de vivienda de interés social que tienen miles de unidades en su interior no pueden tener una tienda, ni una farmacia ni una papelería en su interior y sus habitantes tendrán que desplazarse largas distancias toda la vida para acceder a los servicios más elementales o desarrollar esos usos informalmente. Además, como se mencionó antes, por no tener una mezcla de usos, los barrios serán mucho menos diversos, activos y seguros que si la hubiera. Inclusive, en el POZ norte donde se exige que usos no residenciales ocupen por lo menos el 15% del área útil en primer piso, habría que ponerlos solo en áreas no VIS o VIP.

Pero cuidado. Nadie pretende que les den beneficios tributarios a los constructores por construir locales comerciales, sería absurdo.  Lo que se pretende es que no les quiten los beneficios tributarios que les dan por construir vivienda de interés social mezclada con otros usos. Porque si les quitan los beneficios tributarios, pues van a construir panales de vivienda y ya. Ese equilibrio entre dar beneficios sólo a la vivienda pero permitir el desarrollo de comunidades con usos mixtos se puede lograr simplemente calculando las áreas comerciales y las destinadas a vivienda y después prorrateando los beneficios.

El Otro Lío

El otro lío de la interpretación absurda que la DIAN le da a la palabra «exclusivamente» es que los parqueaderos que tienen las viviendas de interés social no pueden ser vendidos por la constructora a los nuevos residentes (porque supondría que no están construyendo exclusivamente  vivienda de interés social sino parqueaderos para la venta).  Por lo tanto los parqueaderos de las urbanizaciones deben ser comunales y su costo distribuido en el precio de todas las viviendas. Eso es insólito porque obliga un vigilante o una secretaria que está comprando con un enorme esfuerzo una vivienda de interés prioritario a pagar los costos de los parqueaderos así se mueva en bus o en bicicleta. Lo cual solo es más demente cuando las urbanizaciones tienen menos de un parqueadero por apartamento y los residentes necesitan pelearse por quién coge cuál cupo cuando los pagaron entre todos.

¿Bueno y todo esto qué importa?

En Colombia ya casi estamos acostumbrados a las normas kafkianas, pero algo tan elemental como la interpretación que hace la DIAN de lo que quiere decir “exclusivamente” está condenando a millones de personas en toda Colombia a vivir en monocultivos residenciales que deterioran su calidad de vida y encarecen el precio de la vivienda para los más humildes. No sé si será mucho pedirle a la DIAN que utilice el sentido común para interpretar las normas o si toque cambiar el estatuto tributario para ajustar una nimiedad de ese tamaño. Sea lo que sea, ojalá suceda pronto porque las ciudades es fácil mejorarlas cuando se están planeando pero una vez construidas ya no las arregla nadie.

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Diego Laserna estudió planeación urbana en MIT. Es activista del Combo2600, comentarista de Alerta Bogotá y un eterno estudiante de mandarín. Le encanta el brillo del la grama del Campín y detesta la sensación mantequilluda de la baranda de los buses. Lo pueden seguir en Facebook  y Twitter 

Imagen principal tomada de acá

2 comentarios en “Kafka, las VIP y la DIAN

  • Hola, qué bueno artículo y que buenas conclusiones, sin embargo quisiera tener claridad sobre en qué parte de la norma está exclusivamente limitada la VIS a parqueaderos comunales. Esto quiere decir que los municipios no podrían obligar, a través de los pot, a los constructores para que generen proyectos con parqueadero 1 a 1, pues esto implica que no les consedan esos beneficios tributarios ??

    • Si se puede obligar a los constructores a construir parqueaderos 1 a 1 pero eso es terrible para la construcción de vivienda de interes social porque sube los precios. De hecho lo que estoy diciendo que se debería hacer es que alguien pueda comprar una vivienda de interes social sin pagar por un parqueadero sino lo quiere.

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